¿Sabes? Dios ha hecho algo grande entre los hombres

Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús

"Nosotros queremos esperar la aparición de Dios, pero qué es el significado de la aparición de Dios?"

La transformación de un hombre caído

Escrito por glorificaraDios 21-07-2018 en Testimonios Cristianos. Comentarios (0)

Tong Xin   Provincia de Fujian

Nací en el campo. Vine de una línea de humildes agricultores y, por si fuera poco, nuestra familia no era numerosa, por lo que a menudo éramos intimidados. Cuando yo tenía 13 años, hubo un niño que fue golpeado por alguien externo a nuestra aldea. Los aldeanos acusaron falsamente a mi padre de instigar tal hecho y dijeron que iban a registrar nuestra casa y confiscar nuestros bienes, quitarnos nuestros cerdos e incluso golpear a mi padre. También hubo un momento en que otro aldeano se adueñó de nuestra red de pesca y se la quedó como suya. Cuando mi padre fue a recuperarla, el aldeano de hecho golpeó a mi padre, amparándose en su propio poder e influencia. Mi padre simplemente tuvo que aguantar esto con humildad, ya que sabía que no tenía ni dinero ni poder. Mi madre nos dijo a mis hermanos y a mí que debíamos luchar por nosotros mismos en el futuro, y no vivir nunca una vida de opresión como esta. Como yo era joven y detestaba la injusticia en la sociedad, decidí que, en el futuro, me destacaría de la multitud, me ganaría su respeto y nunca sería oprimido. Así que estudié mucho, pero no era lo suficientemente inteligente y no pude entrar en ninguna universidad, así que opté por continuar mi desarrollo en el ejército y me alisté con facilidad por medio de algunos contactos.

Cuando ingresé por primera vez, me afané por asumir todo el trabajo difícil y sucio y por mostrar mi proactividad para impresionar a mis líderes y ser promovido en el futuro. Sin embargo, por mucho que lo intentara, ni siquiera pude conseguir una posición como líder de pelotón. También, constantemente fui objeto de burlas y de intimidaciones por parte de mis camaradas debido a mi ropa desgastada y a mi actitud ahorrativa, cosa que sólo intensificaba mi deseo de destacarme. Más tarde, basado en el consejo de mi compañero aldeano, descubrí que las evaluaciones y la promoción en el ejército no dependían del trabajo duro, sino más bien de dar regalos. Aunque me parecía que este tipo de cosas eran repugnantes, tuve que tomar el único camino hacia la promoción. Por lo tanto, decidí usar todos mis ahorros para dar regalos a mis líderes y crear contactos, al igual que todos los demás a mi alrededor; después de eso, finalmente pude matricularme en la academia militar. Pero después de graduarme, me asignaron a cocinar en la cantina porque no tenía suficiente dinero para dar regalos, y más tarde me convertí en intendente militar, pero sólo de nombre. Después de varios años de vida en el ejército, comprendí que los burócratas nunca sancionan a los que les dan regalos y que no es posible lograr nada sin lamerles las botas. Si quieres asegurarte una posición, tienes que tratar por todos los medios de ganar dinero y dar regalos, de lo contrario no lograrás nada, sin importar cuán grandes sean tus habilidades. Con el fin de cumplir mi aspiración, empecé a hacer dinero y recaudar fondos por todas partes: cobraba más de la cuenta y, cuando compraba comida, exageraba la cantidad a propósito, obteniendo así un poco de dinero sucio extra; al ver a otros intendentes vendiendo arroz, yo secretamente vendí un camión de arroz del ejército y me gané varios miles de yuanes, y así sucesivamente. Aunque yo había creído en Jesús desde la infancia y sabía claramente que estas cosas que estaba haciendo eran delitos, también me sentía constantemente preocupado por ser descubierto algún día y que me condenaran, el deseo de ser promovido me llevó a hacer esas cosas en contra de mi conciencia. Una vez que ahorré un poco de dinero, empecé a halagar a mis líderes y darles regalos de acuerdo con sus gustos. Cada vez que un líder venía a verme, me ocupaba de ir a beber con ellos, cantar, contactar a prostitutas… Hice todo lo posible por ganarme el favor de ellos. Traté de halagarlos por todos los medios posibles. Siempre que los líderes necesitaban ayuda, estaba feliz de ofrecerles mis servicios. Quien tuviese una buena relación con los líderes, yo trataba de acercarme a él para obtener una recomendación positiva. Durante esos años, ascendí rápidamente a la posición de comandante del batallón recurriendo a esta clase de filosofía mundana. ¡Finalmente me destaqué y podría volver a casa gloriosamente! Después de eso, cada vez que regresaba a casa, los aldeanos me rodeaban, halagándome y felicitándome, lo cual satisfacía en gran medida mi vanidad. Mis ambiciones y mis deseos crecieron entonces. Como dice la gente, “Algunos funcionarios sólo persiguen su interés, no el público”, “Si uno no utiliza el poder que tiene, no podrá usarlo cuando lo pierda” y “No hay nada como un funcionario que no sea corrupto”. Así que comencé a gozar de los privilegios de un funcionario. Conseguía cosas gratis a donde quiera que fuera y, si alguien me buscaba para pedirme ayuda, le pedía regalos y no lo ayudaba si los regalos eran inadecuados. Comencé a ir detrás de la buena comida y de ropa lujosa, y empecé a darme aires de grandeza. Como confiaba en el hecho de que yo era como un "niño de oro" con líderes importantes como el comandante y el comisario político, me volví tan arrogante que incluso intimidaba a la gente haciendo alardes de mis poderosos contactos, solicitando regalos a mis subordinados en nombre de estos líderes. Así fue como degeneré de un simple campesino cristiano a una persona codiciosa y engañosa del diablo.

Como era corrupto y estaba perdido, incluso proyectaba mi propia naturaleza terrible sobre los demás. A menudo sospechaba, sin ninguna razón, que mi hermosa esposa, que trabajaba para una compañía extranjera, tenía amoríos; esto llevó a que surgiera un mayor conflicto entre nosotros y a un creciente distanciamiento. En el año 2006, mi esposa llegó a su límite e inició el divorcio; esto fue una gran desgracia para mí, así que no estuve de acuerdo. Tarde en la noche pensaba a menudo sobre mi vida, y me decía a mí mismo: desde niño me propuse destacarme y tanto mi esposa como yo tenemos éxito en nuestras carreras profesionales. Las condiciones en nuestra casa son buenas en todos los sentidos y la gente nos envidia, así que ¿por qué estoy viviendo en semejante dolor y por qué esto ha llegado al punto de que mi esposa se quiere divorciar de mí? Incluso nuestro hijo está sufriendo junto con nosotros. ¿Es mi vida como yo quiero que sea? ¿Para qué estoy viviendo exactamente? Justo cuando me sentía perdido y confundido, mi esposa aceptó la salvación de Dios Todopoderoso en los últimos días. Gracias a las frecuentes reuniones y comunicaciones con hermanas y hermanos, ella se volvió cada vez más optimista, dejó de discutir conmigo y nunca más volvió a mencionar el divorcio. En cambio, se afanaba en predicar el evangelio y en cumplir con su deber. Más tarde, guiado por mi esposa y mi madre, también comencé a creer en Dios Todopoderoso.

Debido a la vida en la iglesia, entendí que Dios es santo y justo, y que lo que Él más odia es la inmundicia y la corrupción de los humanos. Pensé en las sucias patrañas que desarrollé en el ejército y que no podría ser salvado por Dios si no cambiaba mi viejo carácter, así que comencé a leer con avidez las palabras de Dios con la esperanza de poder encontrar una solución en ellas. Un día, leí estas palabras de Dios: “Nacido en una tierra tan sucia, el hombre ha sido gravemente asolado por la sociedad, ha sido influenciado por una ética feudal, y ha sido enseñado en ‘centros de educación superior’. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una mala visión de la vida, una filosofía despreciable, una existencia completamente inútil, y un estilo de vida y costumbres depravadas, todas estas cosas han penetrado fuertemente dentro del corazón del hombre, y han socavado y atacado severamente su conciencia. Como resultado, el hombre está cada vez más distante de Dios, y es cada vez más contrario a Él” (‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios sacaron a la luz los secretos que estaban en el fondo de mi corazón; estuve fuertemente sacudido. Durante esos años de servicio en el ejército, yo había seguido las "reglas tácitas" del mundo por el bien de destacarme. Había hecho muchas cosas que pesaban sobre mi conciencia. Me había hecho rico por medio de ganancias mal habidas y vivía una vida oscura y corrupta; me entregaba constantemente al pecado, pero no sentía vergüenza. Entonces, las palabras de Dios no sólo me permitieron distinguir el bien del mal, sino que también me hicieron ver con claridad el origen de mi caída y mi corrupción. Resultó ser que estos azotes provenían de Satanás. Fue Satanás quien convirtió a este país en un pantano de maldad y vicios donde las personas sin poder y honestas eran oprimidas y luchaban por sobrevivir mientras los que tenían poder e influencia y los tiranos prosperaban. Esta sociedad estaba llena de herejías y falacias como “Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda”, “Los funcionarios les allanan el camino a quienes les hacen regalos”, “No es posible lograr nada sin lamerles las botas”, “Algunos funcionarios sólo persiguen su interés, no el público”, “Si uno no utiliza el poder que tiene, no podrá usarlo cuando lo pierda”, y así sucesivamente. Yo fui arrastrado por estos terribles refranes, y debido a la opresión a mi alrededor, perdí mi camino, abandoné los principios humanos, busqué altas posiciones sin escrúpulos y me atrincheré en un lodazal de pecado. Finalmente me convertí en un demonio sucio que no buscaba más que riquezas, abusé del poder para mi propio beneficio personal y malversé fondos públicos. Del juicio en las palabras de Dios, vi la intensa ira y santidad de Dios, y entendí que ofender Su carácter justo no estaba permitido. Lamenté mis malas acciones y mi corazón se llenó de temor. Sentí que, si Dios no me hubiese salvado a tiempo y me hubiese sacado de aquel maligno lodazal, yo habría sido maldecido y castigado por Dios por lo que había hecho. Gracias a Dios por permitirme ver la luz de nuevo y comprender los principios humanos. Desde entonces, nunca más hice esas cosas que avergonzaban al nombre de Dios.

A medida que comprendía cada vez más la verdad, experimenté una salvación más grande y profunda de parte de Dios. En el año 2009, ya había servido en el ejército por 20 años. De acuerdo con las regulaciones nacionales, se me permitía salir a buscar trabajo por mi cuenta. Resolví evitar el mal y hacer el bien, así que me di de baja en el ejército y decidí ser transferido al trabajo civil, y poner mi corazón y mi alma en trabajar para Dios. Sin embargo, mi líder trató de persuadirme para que me quedara y me pidió que lo pensara más detenidamente, y otro líder más viejo que ocupaba una posición alta me prometió que sería ascendido a Subcomandante de regimiento si seguía trabajando duro. Dudé por un momento —¡esta era la oportunidad que había anhelado día y noche!—. No podía sacarme de la cabeza la idea de esa posición, así que busqué la ayuda de Dios y oré: "Oh, Dios, estar en una posición alta siempre ha sido mi sueño. Ahora tengo esa oportunidad y no sé cómo elegir. ¡Ilumíname y guíame!". Las siguientes palabras de Dios me trajeron la iluminación: “Si tienes una posición alta, una reputación honorable, posees un conocimiento abundante, tienes muchas propiedades, y muchas personas te apoyan, pero estas cosas no evitan que vengas delante de Dios para aceptar Su llamamiento y Su comisión, que hagas lo que Él pide de ti, entonces todo lo que haces será lo más significativo sobre la tierra y lo más justo de la humanidad. Si rechazas la llamada de Dios por causa de tu estatus o tus propios objetivos, todo lo que hagas será maldito e incluso detestado por Dios” (‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Las personas vienen a la tierra, y es raro encontrarme; también es raro tener la oportunidad de buscar y obtener la verdad. ¿Por qué no valoraríais este hermoso tiempo como la senda correcta de búsqueda en esta vida?” (‘Palabras a los jóvenes y viejos’ en “La Palabra manifestada en carne”). Cada palabra de Dios golpeó mi conciencia, y fui despertado de mi vacilación. Tuve el privilegio de encontrar la obra en la tierra de Dios encarnado y la preciosa oportunidad de buscar la verdad y trabajar para Dios. ¡Cuánta exaltación y gracia de Dios! ¿Qué carrera profesional en el mundo podría ser más significativa que trabajar para el Creador? Incluso si estuvieras en la posición más alta y fueses el más alto funcionario, si no conocieras a Dios y no hubieras hecho ningún cambio en tu carácter, serías finalmente castigado por Dios. Hay tantas personas en posiciones de prestigio que han caído en el desastre y han muerto prematuramente, y así muchos oficiales de alto rango han tenido una caída ignominiosa y un terrible fin. En cuanto a mí, yo había luchado e intentado desesperadamente destacarme como funcionario, y el resultado fue que me arruiné a mí mismo hasta el punto de estar empañado y sucio, y de vivir la vida de alguien que apenas era humano. Dios entonces me había traído de regreso del camino equivocado y me mostró claramente el camino de una vida humana. ¿Cómo podría elegir yo correr esos riesgos y volver a mis viejas costumbres? La primera mitad de mi vida había estado sujeta a la aflicción y al engaño de Satanás y me había traído un gran dolor. No podía ser esclavizado, explotado y corrompido por Satanás durante la segunda mitad. Tenía que cambiar mi manera de vivir, seguir a Dios constantemente, recorrer el camino de búsqueda de la verdad y vivir una vida significativa. Así que, con firme determinación, decidí buscar trabajo por mi cuenta y dejar el ejército por completo. Sin embargo, como mi corrupción por parte de Satanás era tan profunda, su idea venenosa de destacarme y ser una persona importante se había arraigado profundamente en mi corazón y a menudo me impedía tomar el camino correcto. Dios había hecho en mí una obra de juicio y purificación aún mayor para llevarme por el verdadero camino en la vida, y recibí una salvación aún mayor de Dios.

Después de cumplir con mi deber en la iglesia por algún tiempo, vi que algunos de los líderes de la iglesia eran muy jóvenes y que uno de ellos había sido amigo mío, lo que me hacía sentir incómodo. Pensé: “Ninguna de vuestras posiciones en el mundo terrenal era tan alta como la mía, pero vuestras posiciones actuales en la iglesia son más altas que la mía. Si vosotros sois capaces de ser líderes, ¡entonces yo lo soy aún más!”. Así que trabajé duro en esta búsqueda; me levantaba a las cinco cada mañana para leer las palabras de Dios y fijarme metas para mí mismo: escuchar por lo menos dos horas diarias de predicación y comunicación sobre el entrar en la vida, aprenderme tres canciones cada semana y aprenderme todas las canciones de la palabra de Dios. Trabajé aún más duro en el cumplimiento de mi deber en la iglesia. Mientras fuera algo que yo fuera capaz de manejar en la iglesia, me apresuraba a hacerlo independientemente de lo difícil o agotador que fuera. Mientras tanto, me jactaba de mi experiencia y habilidades en el ejército delante de las hermanas y hermanos, ponía mala cara durante las comunicaciones de los líderes de la iglesia o menospreciaba sutilmente su forma de abordar situaciones o de manejar los problemas. Así que apunté en línea recta y me esforcé por llegar a ser alguien de renombre, con la esperanza de conseguir una posición oficial en la iglesia tan pronto como fuese posible. En el año 2011, finalmente fui seleccionado para ser un líder en la iglesia tal y como yo esperaba. Estaba muy emocionado y me preparé para distinguirme y lograr muchas cosas para impresionar a los demás. Sin embargo, mi esposa me recordó muchas veces que yo no era adecuado para dirigir a otras personas y me sugirió que renunciara. No tuve más remedio que renunciar y recomendé a una hermana como líder. Sin embargo, no me había reconciliado con esto en mi corazón. Después de algún tiempo, descubrí que la líder tenía algunas deficiencias en la forma en la que manejaba los problemas, y mi ambición volvió a aparecer una vez más. Le sugerí indirectamente que asumiera la culpa y renunciara, lo que me daría la oportunidad de ser seleccionado en las próximas elecciones. Sin embargo, las hermanas y hermanos que escucharon esto me analizaron y dijeron que yo era demasiado astuto y ambicioso, y que siempre quise tomar el control de la iglesia, así que me destituyeron de mi función como líder de grupo. Yo sencillamente no podía aceptarlo. Yo era una persona tan capaz; ¡¿cómo era posible que yo ni siquiera fuese apto para ser líder de grupo?! Durante meses, me sentí muy insatisfecho en mi corazón y no estaba contento con mis hermanas y hermanos, así que no hablaba mucho en las reuniones. Mi espíritu estaba lleno de oscuridad y no podía encontrar a Dios. En medio de este dolor, le pedí a Dios que me sacara de la oscuridad. Y, un día, leí las palabras de Dios: “Hoy, en la experiencia del hombre, cada paso de la obra de Dios contraataca los conceptos del hombre y cada paso es inimaginable para el intelecto humano y supera sus expectativas. Dios provee todo lo que el ser humano necesita, y en todos los sentidos está en desacuerdo con los conceptos del hombre; […] Contraatacando tus conceptos, llegas a aceptar el trato de Dios, y sólo así puedes despojarte de tu corrupción” (‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Si no obedeces ahora, al final serás maldecida; ¿serás feliz entonces? No prestas atención al camino de la vida, sino que te enfocas solamente en tu estatus y en tu título; ¿cómo es tu vida? […] No te centras en perseguir la transformación personal y entrar; siempre te enfocas en esos deseos extravagantes, y en las cosas que cohíben tu amor por Dios, y te frenan de acercarte a Él. ¿Pueden transformarte esas cosas? ¿Pueden introducirte en el reino?” (‘¿Por qué no estás dispuesto a ser un contraste?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios eran como una espada cortando mi corazón, haciendo que mi yo rebelde se sintiera avergonzado. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que todas las cosas que me habían sucedido recientemente, aunque no eran lo que yo quería, no significaban que la gente me estuviese dando problemas. Más bien, fueron simplemente el juicio justo de mí por parte de Dios, y Su oportuna salvación de mí. Esa vez, la obra de Dios tenía la intención de cambiar los viejos pensamientos y perspectivas de la gente, salvarla de la influencia de Satanás y que esta obtuviera la verdad y la vida de Dios para vivir una vida llena de luz. No tomé el camino correcto ni traté de obtener la verdad como mi vida, sino que perseguí el estatus y la fama, e incluso empleé trucos y maquiné estrategias, igual que mi búsqueda por convertirme en funcionario y alguien de importancia. ¿No fue esto acaso en contra de la obra de Dios y Su voluntad de salvar a la humanidad? ¿Cómo podría ganar la verdad y vivir una vida significativa si seguía persiguiendo estas cosas? Si no hubiera dado marcha atrás, ¿no me habría esto destruido y convertido en un blanco de castigo por parte de Dios cuando Él concluyera Su obra? Por medio de los que me rodeaban, Dios podó aspectos de mí y me trató "sin piedad", me quitó mi estatus y rompió a pedazos mis ambiciones y mis deseos para evitar que tomara el camino equivocado, para corregir mis ideas defectuosas de búsqueda y para hacerme dar marcha atrás. Entonces comprendí el carácter justo y santo de Dios, y que mis intenciones, motivaciones e incluso cada pensamiento y acción estaban bajo Su observación. Dios llevó a cabo la salvación más genuina de mí al mismo tiempo que Él demostró Su majestad. Después de reconocer la gracia de la salvación de Dios, ya no me permití a mí mismo enredarme más en la pérdida de una posición, y tenía la voluntad de buscar la verdad. Dios me amaba tanto que Él trató de salvarme, así que no podía defraudarlo. Tenía que obedecer los arreglos de Dios y, sin importar si yo era un líder o un laico, yo debía buscar la verdad y cumplir con mi deber lo mejor posible.

Medio año después, el líder de la iglesia organizó que yo continuara con mi vida de la iglesia en otra iglesia. Los líderes de esa iglesia estaban siendo seleccionados en ese momento. Cuando me enteré de que yo había creído en Dios desde mucho antes que todas las hermanas y hermanos, me sentí muy feliz y pensé: “Ahora viene mi oportunidad. Finalmente puedo mostrar mis habilidades como líder. Después de todo, tengo más experiencia en la vida y creí en Dios antes que ellos. Soy la mejor persona para el cargo. Mientras me preparaba para presentarme apropiadamente ante ellos, una de las hermanas de la iglesia anterior fue transferida para unirse a la elección. Sentí temor de que ella expusiera mi escándalo anterior de atropellos por lograr una posición, lo cual sería una vergüenza para mí, así que tuve que renunciar a mi plan inicial. Decidí intentar ser elegido como un líder de grupo, y luego ir labrando mi camino hacia arriba paso a paso después de eso. No me había imaginado que no sería elegido como líder de grupo, sino que, en vez de eso, me asignaron para llevar a cabo cierto trabajo menor que requería entregar libros de las palabras de Dios a hermanas y hermanos. Yo, un digno comandante de batallón, estaba deambulando de acá para allá haciendo pequeñas diligencias. Esto me fue difícil de aceptar. Sin embargo, después de someterme al juicio y al castigo de Dios, entendí que esto procedía de la soberanía de Dios y de Sus arreglos. Dios estaba lidiando con mi deseo de conseguir estatus, así que me abandoné a mí mismo y obedecí. Sin embargo, al cabo de poco tiempo el lugar donde asistía a las reuniones fue detectado por la policía, por lo que la iglesia organizó que yo me reuniera con otras dos viejas hermanas en otro lugar. En cuanto a la líder de la iglesia, esta no podía venir con frecuencia para desempeñar su deber de riego para nosotros ya que la estaba persiguiendo el Partido Comunista de China. En aquel entonces, no pude soportarlo más: aparte de tenerme haciendo trabajitos insignificantes, tenía que reunirme con esas ancianas de bajo calibre. ¿Cómo llegué a este lugar? Cuanto más lo pensaba, peor me sentía. Incluso sentí que no valía la pena vivir la vida. Con dolor, oré fervorosamente a Dios y le pedí Su iluminación. Un día, leí las palabras de Dios que decían: “¿Cuál es el método de búsqueda más adecuado en la senda de hoy? ¿Como qué tipo de figura deberías verte en tu búsqueda? Deberías saber cómo manejar todo lo que te acontece ahora, sean pruebas o sufrimiento, castigo inmisericorde o maldiciones; deberías considerar todo esto con cuidado” (‘¿No son aquellos que no aprenden ni saben nada, tan sólo bestias?’ en “La Palabra manifestada en carne”). De las palabras de Dios, entendí que yo estaba siendo manejado por mi arrogante naturaleza satánica, desviado de la voluntad de Dios y que caminaba por el camino equivocado de la búsqueda de fama y posiciones. Como resultado, sólo consideraba importantes aquellos deberes con "títulos oficiales" y despreciaba otros deberes, e incluso detestaba a esas hermanas y hermanos de bajo calibre en el sentido de que sentía que mi estatus era menoscabado al estar con ellos. El estatus, la fama y la riqueza se me habían subido a la cabeza. Sin embargo, no sabía que en la casa de Dios todos los deberes eran iguales, y mis hermanas y hermanos, así como yo, eran todas criaturas con el mismo estatus. Mi alto estatus en el mundo terrenal nunca podría cambiar ese hecho. Al pensar en esto, me sentí sumamente aliviado. Sin embargo, sabía que la fama y el estatus eran mis debilidades fatales, así que oré a Dios buscando más verdad para resolver este asunto. Más tarde, oí cierta predicación que comunicaba sobre el entrar en la vida, que decía: “¿En vuestra opinión, es significativo que la gente ocupe posiciones y las estime? Vosotros debéis ver a través del estatus y la fama y ser indiferentes a ellos. Son vacíos e insignificantes. Una alta posición no garantiza bendiciones. Si vosotros no tenéis un buen carácter, una posición alta puede acarrearos desgracia. Si no buscáis la verdad, esa posición será una fuente de gran mal para vosotros. Sin la verdad, no podéis ver a través de las cosas, y con facilidad podríais ser arruinados por las posiciones. […] No podéis ser un líder sin buscar la verdad; eso sólo puede destruiros. Si buscáis la verdad, el liderazgo puede haceros perfectos” (‘El discernimiento de los falsos líderes, los anticristos y los malvados, y su solución’ en “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida (VII)”). “Las personas parecen ser buenas cuando no tienen poder, pero, tan pronto como lo tienen, mostrarán su verdadera naturaleza. ¿Cómo puede el poder exponer la verdad en las personas? Cuando alguien es una persona corriente, parece decente y aparenta ser digna y recta. Una vez que ostenta algo de poder, se vuelve perversa” (‘Cómo debería cooperar la gente con la obra de Dios de perfeccionar al hombre’ en “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida (III)”). Estas palabras me abrieron los ojos de repente y vi el vacío y la falta de significado de perseguir el estatus. Valorar el estatus y no buscar la verdad sólo puede conducir a la destrucción de la gente. Tomen como ejemplo mi experiencia en el ejército: odiaba a los funcionarios corruptos cuando era soldado. Sin embargo, a medida que mi estatus continuó creciendo, empecé a ser perverso y, al final, me convertí en un funcionario realmente corrupto. Los que estaban en posiciones altas parecían ser buenos y honestos cuando no tenían un alto estatus. Sin embargo, tan pronto como llegaron al poder, comenzaron a comportarse tiránicamente y a cometer incontables delitos. Estos hechos fueron suficientes para ilustrar que, después de que la gente haya sido corrompida por Satanás, sin excepción estará sujeta a su aflicción y sus trucos; si no buscan la verdad y cambian su carácter, sólo pueden volverse perversos y hacer el mal una vez que tengan poder y estatus, ya sea en el mundo terrenal o en la casa de Dios, con el resultado final de ser castigados justamente por Dios. Al pensar en esto, sentí tanto temor como gratitud. ¡Resultó que mis frustraciones repetidas fueron mi salvación, hecha por amor a mí! Debido a que luché por ascender en el mundo del funcionariado durante muchos años, había sido mancillado con los venenos de Satanás. Podría decirse que yo era una combinación de arrogancia, astucia, egoísmo y codicia. Después de creer en Dios, valoraba demasiado el estatus y realmente no buscaba la verdad. Como resultado, incluso por entonces había ganado poco de la verdad, y tenía poco temor de Dios. Si hubiera ocupado verdaderamente una alta posición, sólo me habría vuelto ambicioso y me hubiese comportado tiránicamente como solía hacerlo en el ejército, y acabaría siendo castigado por ofender el carácter de Dios. Gracias a la iluminación de Dios, pude ver claramente la esencia y el resultado de perseguir la fama y el estatus, y aún más que eso, pude ver la importancia de buscar la verdad.

Después de eso empecé a concentrar mis esfuerzos en las palabras de Dios. Yo anhelaba profundamente que las palabras de Dios fueran mi vida y no presté atención a los deberes con "títulos oficiales", y nunca menosprecié otros deberes. Sentí que cada deber tenía su significado y, mientras alguien trabajara duro en sus deberes, este valor sería evidente. Cuando anhelé las palabras de Dios con todo mi corazón e intenté cumplir con mis deberes, no sólo comprendí muchas verdades que no había entendido antes, sino que también disfruté de la presencia de Dios con bastante frecuencia. Recibí la iluminación y el liderazgo del Espíritu Santo, lo que me hizo sentir tranquilidad e indescriptiblemente alegre. Después de un período de tiempo, me encontré manteniendo un bajo perfil al interactuar con los demás, y ya no me jactaba de mis viejas posiciones en el ejército ni las usaba para presumir. Sin importar quién señalara mis defectos, yo obedecía primero y reflexionaba sobre mí mismo después. Podía tratar por igual a las hermanas y hermanos de la iglesia con baja educación y bajo calibre, y ya no me consideraba superior a ellos. Antes de darme siquiera cuenta, mis opiniones sobre la búsqueda cambiaron mucho, y me hice indiferente al estatus y a la fama y no estaba tan limitado ni controlado por estos. Cuando veía que hermanas y hermanos que habían creído en Dios por menos tiempo que yo eran elegidos como líderes de la iglesia, sentía un poco de celos. Sin embargo, pude dejarlo pasar por medio de la oración. Me sentía avergonzado al pensar en el hecho de que yo solía afanarme por la fama y mi propio beneficio; sentía que era feo e inhumano. Ahora, mi esposa y yo cumplimos nuestros deberes en casa juntos. Aunque no son significativos, me siento contento y lo disfruto. Mi hijo ahora también cree en Dios Todopoderoso, lo que hace que nuestra familia sea una verdadera familia cristiana donde las palabras de Dios gobiernan. Sin importar quién hable en línea con la verdad, escucharemos a esa persona. Incluso si se revelan caracteres corruptos, podemos entendernos, tener paciencia y perdonarnos unos a otros, así como examinarnos a nosotros mismos de acuerdo con las palabras de Dios, lo cual ha hecho que nuestra familia sea cada vez más feliz. Tengo la firme convicción de que es Dios Todopoderoso el que me ha cambiado a mí y a mi esposa, quien ha salvado mi matrimonio y mi familia y, además, me ha salvado de la corrupción extrema y me ha transformado de un arrogante, malvado e inmundo buscador de fama en una persona que busca luz y justicia, que tiene metas reales de la vida. Cuando canto esta canción de la palabra de Dios, todo tipo de sentimientos se elevan dentro de mí: “Dios no tiene odio por el hombre y todo lo que Él hace es amor verdadero. Incluso el castigo y el juicio son también Su amor y son una gran salvación para vosotros. Es sólo porque sois demasiado desobedientes y nacisteis en el lugar licencioso y pecaminoso y habéis sido pisoteados por Satanás. Dios no quiere que os volváis más depravados y no tiene el corazón para dejaros caer en el inframundo, así que Él os castiga y juzga y refina una y otra vez. Este es un amor profundo, como un padre enseña a su hijo. Él lo hace así con el propósito de guiaros a la senda correcta. También es una gran protección y, aún más, una inmensa gracia para vosotros. Aunque habéis sufrido mucho del castigo y juicio, e incluso os habéis vuelto medio vivos, recibís la cosa más verdadera, la más real y la más preciosa. Veis el destino final de las creaciones de Dios, llegáis a comprender el origen de la corrupción de la humanidad, veis el brazo de Dios, llegáis a entender completamente la vida humana y a obtener la senda correcta de la vida humana. A causa del castigo y juicio de hoy, conoces las maravillosas obras del Todopoderoso y ves Su carácter justo y Su semblante hermoso y glorioso. Sin ellos, vuestra fe sería en vano. Sin ellos, vuestra fe sería en vano” (‘Castigo y juicio son el amor más verdadero y real’ en “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”). Sí, sin la salvación de Dios, no habría tomado el camino correcto en la vida; sólo me habría hecho cada vez más degenerado, y me habría convertido en escoria sucia que al final sería maldecida por Dios. Ha sido el juicio justo de Dios lo que me ha salvado, y un refinamiento despiadado lo que me ha cambiado. Esto me permite entender lo que es feo y lo que es santo, así como la grandeza, la belleza y la bondad de Dios, y la mezquindad y maldad de Satanás. Nunca seguiré a Satanás de nuevo, y sólo buscaré la verdad con todo mi corazón, me libraré de la corrupción de Satanás y viviré una verdadera vida humana. Aunque he experimentado el sufrimiento de muchos castigos y refinamientos, he ganado el camino más precioso de la vida, permitiéndome renacer y entrar en un verdadero camino en la vida.

Este año, volví a mi antigua unidad de trabajo para encargarme de algunas tareas de procedimiento. Vi que mis anteriores colegas y mis líderes anteriores habían sido todos promovidos. Cuando mis antiguos colegas me vieron, me dijeron: "Si no hubieras dejado el ejército, ya habrías sido promovido". Yo permanecí inmutable, y pensé: ¿De qué sirve una alta posición? Si vive sin un objetivo, una dirección o un sentido como persona, sino que simplemente se revuelve en ese fango del mal, ¿no es ese el tipo de vida más degradante? ¿No es sólo esclavo de Satanás, sus juguetes? ¡Sufrirá el justo castigo y la retribución de Dios al final! Aunque no tengo una alta posición, nunca lamento mi decisión, porque en verdad he experimentado la paz y la tranquilidad en mi corazón, lo que es la verdadera felicidad. ¡Sólo siendo la criatura que se debe ser, obedeciendo y adorando a Dios, se vive una verdadera vida humana, y sólo a través de esto se puede tener un futuro brillante!

De “Testimonios de experiencia del juicio de Cristo”


Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él

Escrito por glorificaraDios 20-07-2018 en La palabra de Dios. Comentarios (0)


    Dios Todopoderoso dice:
    Para comprender el propósito de la obra de Dios, el efecto que debe lograr en el hombre, y la voluntad de Dios hacia el hombre, esto es lo que cada hombre que sigue a Dios debería conseguir. Ahora lo que les falta a todos los hombres es el conocimiento de la obra de Dios. El hombre no comprende ni entiende exactamente qué constituyen los hechos de Dios en el hombre, toda Su obra, y Su voluntad desde la creación del mundo. Esta deficiencia no se ve simplemente a lo largo del mundo religioso, sino además en todos los creyentes de Dios. Cuando llegue el día en que contemples verdaderamente la sabiduría de Dios y seas consciente de ella; cuando veas todos los hechos de Dios y reconozcas qué es y tiene Él; cuando veas Su abundancia, sabiduría, maravilla, y toda Su obra en el hombre, entonces es cuando habrás alcanzado la fe exitosa en Dios. Cuando se dice que Él lo engloba todo y en abundante en gran manera, ¿qué quiere decirse con que lo engloba todo? ¿Y con la abundancia? Si no entiendes esto, entonces no se te puede considerar un creyente de Dios. ¿Por qué digo que los del mundo religioso no creen en Dios y son hacedores de maldad, que son de la misma clase que el diablo? Cuando digo que son hacedores de maldad, es porque no entienden la voluntad de Dios ni ven Su sabiduría. Dios nunca les revela Su obra; son hombres ciegos, que no ven los hechos de Dios. Son los abandonados por Él y que no poseen Su cuidado y Su protección, mucho menos la obra del Espíritu Santo. Los que no tienen la obra de Dios son hacedores de maldad y se oponen a Dios. Los que digo que se oponen a Él son los que no lo conocen, los que lo reconocen con palabras vacías pero no lo conocen, los que siguen a Dios pero no le obedecen, y los que se deleitan en la gracia de Dios pero no pueden ser testigos suyos. Sin un entendimiento del propósito de la obra de Dios y de esta en el hombre, este no puede ser conforme al corazón de Dios, y no puede ser testigo suyo. La razón por la que el hombre se opone a Dios brota, por un lado, del carácter corrupto del hombre, y por otro, de la ignorancia de Él y la falta de entendimiento de los principios de Su obra y Su voluntad hacia el hombre. Estos dos aspectos se combinan en una historia de la resistencia del hombre a Dios. Los nuevos en la fe se oponen a Dios porque tal oposición reside en su naturaleza, mientras la oposición contra Dios de aquellos con muchos años en la fe resulta de su ignorancia de Dios, además de su carácter corrupto. En la época anterior a que Dios se hiciera carne, la medida de si un hombre se oponía a Dios era si guardaba los decretos establecidos por Dios en el cielo. Por ejemplo, en la Era de la Ley, cualquiera que no guardara las leyes de Jehová se oponía a Él; y cualquiera que robara las ofrendas a Jehová, y resistiera a los favorecidos por Jehová también lo hacía, y sería apedreado hasta la muerte; cualquiera que no respetara a su padre y a su madre, y cualquiera que golpeara o maldijera a otro no guardaba las leyes. Y todos los que no guardaran las leyes de Jehová estaban contra Él. Esto ya no fue así en la Era de la Gracia, cuando cualquiera que estuviera contra Jesús estaba contra Dios, y cualquiera que no obedeciera las palabras pronunciadas por Jesús estaba contra Dios. En esta era, la determinación de la “oposición a Dios” se volvió más claramente definida y más real. En la época en la que Dios no se había hecho carne, la medida de si un hombre se oponía a Él se basaba en si lo adoraba o no, y en si miraba o no al Dios invisible en el cielo. La definición de “oposición a Dios” en esa época no era tan real, porque entonces el hombre no podía ver a Dios ni conocer Su imagen, ni saber cómo obraba y hablaba. El hombre no tenía noción alguna de Dios y creía en Él en la vaguedad, porque Él no se había aparecido al hombre. Por tanto, como el hombre creía en Dios en sus imaginaciones, Él no lo condenaba ni le pedía mucho, porque el hombre no podía verlo en absoluto. Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven Sus hechos en la carne. En ese momento, todos los conceptos del hombre quedan reducidos a espuma. Y para aquellos que ven al Dios que aparece en la carne, todos los que tienen obediencia en sus corazones no serán condenados, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales hombres son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él. Los que tienen nociones relativas a Dios pero obedecen alegremente no serán condenados. Él condena al hombre sobre la base a sus propósitos y acciones, nunca por sus pensamientos e ideas. Si el hombre fuera condenado sobre esa base, nadie podría entonces escapar de las manos iracundas de Dios. Los que están voluntariamente contra el Dios encarnado serán castigados por su desobediencia. Su oposición voluntaria a Dios brota de sus conceptos sobre Él, que resultan en su interrupción de la obra de Dios. Tales hombres resisten y destruyen la misma a sabiendas. No sólo tienen conceptos sobre Él, sino que hacen aquello que interrumpe Su obra, y es por esta razón que ese tipo de hombres será condenado. Los que no se involucran en la interrupción voluntaria de la obra no serán condenados como pecadores, porque son capaces de obedecer deliberadamente y no causar trastornos ni interrupciones. Tales hombres no serán condenados. Sin embargo, cuando los hombres han experimentado muchos años de la obra de Dios, si siguen albergando sus conceptos de Él y siguen siendo incapaces de conocer la obra del Dios encarnado, y a pesar de muchos años de experiencia, continúan aferrándose a muchos conceptos sobre Dios y siguen siendo incapaces de llegar a conocerlo, aunque no causan problemas con tantos conceptos de Dios en sus corazones, e incluso si tales conceptos no se revelan, esos hombres no sirven para la obra de Dios. Son incapaces de predicar el evangelio o dar testimonio de Dios; no sirven para nada y son imbéciles. Como no conocen a Dios y son incapaces de desechar sus conceptos de Él, están condenados. Puede decirse así: no es poco común para los nuevos en la fe tener conceptos de Dios o no conocer nada de Él, pero es anormal que aquellos que han creído durante muchos años y experimentado mucho de la obra de Dios tengan tales conceptos, y mucho más que no tengan un conocimiento de Él. Que tales hombres sean condenados es una consecuencia de semejante estado anormal. Esos hombres anormales no sirven para nada; son los que más se oponen a Dios y han disfrutado de Su gracia en vano. ¡Todos esos hombres serán eliminados al final!

    Cualquiera que no entienda el propósito de la obra de Dios está contra Él, y aún más aquellos que conocen dicho propósito pero no buscan satisfacer a Dios. Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocerlo; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque alardean del nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto, y piedras de tropiezo que obstaculizan la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de “cuerpos robustos”, ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios? ¿Cómo van a saber que son diablos vivientes que buscan especialmente almas que devorar? Los que se honran a sí mismos delante de Dios son los más bajos entre los hombres, mientras que los que se humillan son los más honorables. Y aquellos que piensan de sí mismos que conocen la obra de Dios y la proclaman a otros a bombo y platillo mientras sus ojos están sobre Él, son los hombres más ignorantes. Tales hombres no tienen el testimonio de Dios, y son arrogantes y engreídos. Los que creen que tienen un conocimiento muy pequeño de Dios a pesar de su experiencia real y conocimiento práctico de Él, son los más amados por Él. Hombres como estos son los que tienen un testimonio verdadero y pueden realmente ser perfeccionados por Dios. Los que no entienden la voluntad de Dios son Sus oponentes; los que la entienden pero no practican la verdad son Sus oponentes; los que comen y beben las palabras de Dios, pero aun así van contra su esencia, son oponentes de Dios; los que tienen conceptos del Dios encarnado y se rebelan voluntariamente son oponentes de Dios; los que juzgan a Dios son Sus oponentes; y cualquiera que sea incapaz de conocer a Dios y dar testimonio de Él es Su oponente. Así pues, oíd Mi exhortación: si tenéis verdaderamente la fe para andar por esta senda, entonces continuad siguiéndola. Si sois incapaces de absteneros de oponeros a Dios, más vale que os alejéis de ese camino antes de que sea demasiado tarde. De lo contrario, los augurios son malos en lugar de buenos, porque vuestra naturaleza es demasiado corrupta. No tenéis la más mínima lealtad u obediencia ni un corazón sediento de justicia y verdad. Y tampoco tenéis la más mínima pizca de amor por Dios. Podría decirse que vuestra condición delante de Él es un desastre absoluto. No sois capaces de guardar o de hablar lo que deberíais. Sois incapaces de poner en práctica lo que deberíais, y de cumplir la función que deberíais. No tenéis la lealtad, la conciencia, la obediencia o la determinación que deberíais. No habéis soportado el sufrimiento que deberíais, y no tenéis la fe que deberíais. Estáis completamente desprovistos de cualquier mérito; ¿tenéis respeto por vosotros mismos para seguir viviendo? Os insto a que mejor cerréis vuestros ojos para el reposo eterno, liberando de esta forma a Dios de la preocupación por vosotros y de soportar el sufrimiento por vuestra causa. Creéis en Dios pero aún no conocéis Su voluntad; coméis y bebéis las palabras de Dios, pero sois incapaces de cumplir Sus exigencias. Creéis en Dios pero aún no lo conocéis, y vivís aunque no tenéis objetivo por el que luchar. No tenéis valores ni significado. Vivís como un hombre, pero no tenéis conciencia, integridad, o la más mínima credibilidad. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Creéis en Dios pero le engañáis. Además, tomáis Su dinero y coméis de Sus ofrendas, pero, al final, no mostráis consideración por Sus sentimientos o conciencia hacia Él. Ni siquiera podéis cumplir la más trivial de Sus exigencias. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Los alimentos que coméis y el aire que respiráis vienen de Dios, disfrutáis de Su gracia, pero al final, no tenéis el más mínimo conocimiento de Él. Todo lo contrario, os habéis convertido en unos inútiles que se oponen a Dios. ¿No sois entonces bestias peores que un perro? ¿Hay algún animal más malicioso que vosotros?

    Esos pastores y ancianos que se suben al púlpito elevado para enseñar al hombre son oponentes de Dios y aliados de Satanás; ¿no seríais los que no os subís al púlpito para enseñar al hombre incluso mayores oponentes de Dios? Además, ¿no estáis acaso confabulados con Satanás? Los que no entienden el propósito de la obra de Dios no saben cómo ser conforme al corazón de Dios. Sin duda, ¿no puede ser cierto para quienes entienden el propósito de Su obra? La obra de Dios nunca es un error; más bien, es la búsqueda del hombre la que falla. ¿No son esos degenerados que se oponen voluntariamente a Dios más siniestros y maliciosos que esos pastores y ancianos? Muchos son los que se oponen a Dios, y entre esos muchos hombres, existen diversos tipos de oposición contra Dios. Del mismo modo que hay toda forma de creyentes, también hay toda forma de aquellos que se oponen a Dios, cada una diferente de la otra. Ninguno de esos que no reconoce claramente el propósito de la obra de Dios puede salvarse. Independientemente de cómo se haya opuesto el hombre a Dios en el pasado, cuando llega a entender el propósito de Su obra y dedica sus esfuerzos a satisfacerle, Él limpiará sus pecados anteriores. Mientras el hombre busque la verdad y practique, Dios no se acordará de lo que hizo. Más bien, es en base a la práctica de la verdad por parte del hombre que Dios lo justifica. Esta es la justicia de Dios. Antes de que el hombre haya visto a Dios o experimentado Su obra, independientemente de cómo actúe hacia Él, Él no se acordará de ello. Sin embargo, una vez que el hombre ha visto a Dios y experimentado Su obra, Dios escribe todos sus hechos y acciones en los “anales”, porque el hombre ha visto a Dios y vivido en Su obra.

    Cuando el hombre ha visto verdaderamente lo que Dios tiene y es, ha visto Su supremacía, y ha llegado a conocer realmente la obra de Dios; además, cuando su carácter anterior ha cambiado, entonces habrá desechado completamente su carácter rebelde que se opone a Dios. Puede decirse que cada hombre se ha opuesto alguna vez a Dios y se ha rebelado alguna vez contra Él. Sin embargo, si estás resuelto a obedecer al Dios encarnado, y a partir de entonces satisfaces Su corazón con tu lealtad, practicas la verdad que deberías, cumples tu deber como deberías, y guardas las regulaciones que deberías, entonces eres alguien dispuesto a dejar de lado tu rebeldía para satisfacer a Dios y alguien que puede ser perfeccionado por Él. Si te niegas a darte cuenta de tus errores y no tienes un corazón arrepentido; si persistes en tus caminos rebeldes y no tienes en absoluto un corazón para trabajar con Dios y satisfacerle, un insensato obstinado como tú será sin duda castigado y nunca será perfeccionado por Dios. Como tal, eres Su enemigo hoy y mañana, y también lo seguirás siendo pasado mañana; siempre serás un oponente y el enemigo de Dios. ¿Cómo iba Dios a dejarte ir? La naturaleza del hombre es oponerse a Él, pero el hombre no puede buscar deliberadamente los “secretos” de la oposición a Dios, porque cambiar su naturaleza es una tarea insalvable. De ser ese el caso, mejor sería que te alejaras de eso antes de que sea demasiado tarde, no sea que tu castigo en el futuro sea más duro, y que tu naturaleza salvaje emerja y se vuelva ingobernable hasta que Dios acabe con tu cuerpo carnal al final. Crees en Dios para ser bendecido; si al final sólo te sobreviene la desgracia, no merecerá la pena. Os exhorto a que mejor elaboréis otro plan; cualquier otro ejercicio sería mejor que vuestra creencia en Dios. ¿Seguro que hay más sendas que esta? ¿No seguiríais viviendo igual sin buscar la verdad? ¿Por qué vivir en conflicto con Dios de esta manera?

De “La Palabra manifestada en carne”

Fuente del artículo: Iglesia de Dios Todopoderoso


Palabra de vida eterna | Dios mismo, el único (V) La santidad de Dios (II) Parte 4

Escrito por glorificaraDios 19-07-2018 en La palabra de Dios. Comentarios (0)


    Dios Todopoderoso dice: “La definición del amor por parte de Dios y la forma en que Él habla del mismo guardan relación con un aspecto de Su esencia, ¿pero qué aspecto de la misma? La última vez comunicamos sobre un tema muy importante, un tema que las personas han debatido con frecuencia y han sacado a colación con anterioridad, y es una palabra que aparece a menudo en el curso de la creencia en Dios, aunque una que les parece tanto familiar como extraña a las personas; ¿pero por qué ocurre esto? Es una palabra que procede de las lenguas del hombre, entre los hombres su definición es distinta y confusa; ¿pero cuál es?…

   

Coro cristiano 2018 | “El reino” La Nueva Jerusalén ha descendido

Escrito por glorificaraDios 18-07-2018 en HIMNOS. Comentarios (0)


Coro cristiano 2018 | “El reino” La Nueva Jerusalén ha descendido

El reino, la ciudad de los santos, el reino deCristo.
En el reino, la riqueza y la gloria de Dios se manifiestan.
Los relámpagos alumbran desde el Oriente hasta el Occidente.
La luz verdadera está aquí, la palabra de Dios ha aparecido en la carne.
El Salvador regresó hace tiempo, descendió sobre una nube blanca.
Los santos han sido arrebatados hoy ante el trono para alabar a Dios.
Los santos del pasado han surgido de nuevo para mantenerse firmes en los últimos días.
Los santos son cruelmente perseguidos en China, la tierra de los demonios.
Durante seis mil años de historia, los santos han derramado sangre y lágrimas,
no han podido regresar a sus casas, han vagado de un lugar a otro, sin un lugar donde refugiarse.
En un abismo de miseria, un lugar oscuro donde no brilla el sol, baila la legión de Satanás.
Los seis mil años de lucha, sangre y lágrimas anuncian la llegada del reino.
Oímos la voz de Dios y somos arrebatados ante Su trono.
Experimentamos el juicio de Cristo y asistimos al banquete de boda del Cordero.
Logramos la purificación en las palabras de Dios y vemos Su justicia y santidad.
Conquistados y perfeccionados por las palabras de Dios, obtenemos Su salvación de los últimos días.
Entono cánticos y alabo los maravillosos actos de Dios Todopoderoso.
Colmo de infinitos elogios el carácter justo de Dios Todopoderoso.
Salto de alegría por la sabiduría y omnipotencia de Dios Todopoderoso.
No puedo amar más la humildad y ocultación de Dios Todopoderoso.
No poder recompensar el amor de Dios me duele y me hace sentir culpable.
Soy una persona con corazón y espíritu, ¿por qué no puedo amar a Dios?
Dios es mi apoyo, ¿qué hay que temer?
Entrego mi vida a luchar contra Satanás hasta el final.
Dios nos eleva, deberíamos dejarlo todo atrás y luchar para dar testimonio de Cristo.
Dios cumplirá Su voluntad en la tierra.
Tendré mi amor y lealtad preparados para entregárselos a Dios.
Recibiré con gozo el regreso de Dios cuando descienda en la gloria
y volveré a reunirme con Él cuando se haga el reino de Cristo.
Cristo ha venido a la tierra como hombre, en la carne para luchar.
Él seca las lágrimas de los santos y los salva de Satanás.
Odiamos a los demonios, los implacables enemigos de Dios.
Sus sangrientos crímenes son innumerables, han dejado muchos recuerdos vívidos.
Estamos repletos de odio y ya no podemos contener nuestra ira.
Condenamos a Satanás, oramos para que Satanás sea juzgado y los demonios duramente castigados.
La reconciliación no es posible, juramos luchar contra ellos hasta el final.
Sólo la destrucción del reino de Satanás puede aliviar el odio en nuestros corazones.
De la adversidad han salido muchos buenos soldados vencedores.
Somos vencedores junto con Dios y nos hemos convertido en testimonio de Dios.
El día que Dios logra la gloria llega con una fuerza irresistible.
La gente se dirige a raudales hacia esta montaña y entra en la luz de Dios.
El incomparable esplendor del reino debe manifestarse por todo el mundo.
El futuro del reino es prometedor e ilimitado; Dios mismo viene al mundo para tomar el poder.
Los santos del pasado surgen de nuevo de la muerte y gozan de bendiciones eternas.
El futuro del reino es prometedor e ilimitado; Dios mismo viene al mundo para tomar el poder.
Los santos del pasado surgen de nuevo de la muerte y gozan de bendiciones eternas.
El reino, la ciudad de los santos, el reino de Cristo.
En el reino, la riqueza y la gloria de Dios se manifiestan.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Música de danza cristiana | El reino de Cristo es un hogar acogedor

Escrito por glorificaraDios 17-07-2018 en HIMNOS. Comentarios (0)


Música de danza cristiana | El reino de Cristo es un hogar acogedor

El reino de Cristo es mi acogedor hogar, pertenece a todo el pueblo de Dios.
Cristo camina y habla en la iglesia y vive junto con el pueblo de Dios.
El juicio y castigo de las palabras de Dios está aquí,
al igual que la obra del Espíritu Santo.
Las palabras de Dios nos riegan, nos proveen y guían, y nuestras vidas crecen.
Este es el reino gobernado por Cristo, un mundo ecuánime y justo.
El reino de Cristo es mi acogedor hogar, muy preciado para el pueblo de Dios.
Las palabras de Dios reinan en la iglesia,
obramos de acuerdo con la verdad y ensalzamos a Cristo en nuestros corazones.
Ya no hay más luchas internas ni intrigas, ya no hay que defenderse ni temer nada.
Cristo es donde reposa el alma del hombre, ya no tengo que deambular más.
Este es el reino de Dios que el pueblo ansía, es el hogar tranquilo de la humanidad.
El reino de Cristo es mi acogedor hogar, todo el pueblo de Dios lo valora.
Aquí experimento el juicio y las pruebas de Dios,
y mi carácter corrupto se purifica y cambia.
Aquí están mi alegría y mis risas, la historia de mi crecimiento,
y también mis silenciosas palabras a Dios.
Aquí están mis inolvidables recuerdos,
una prueba del precio que paga Dios.
Todo aquí me conmueve, no hay palabras que expresen esta sincera devoción.
Cristo de los últimos días, te amo, eres tan hermoso.
Tú me has concedido este hogar acogedor.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”